20 años del debut de The Stone Roses: El tiempo nunca se equivoca

portada

25.09.2009 | Escrito por Andres Panes

Este mes se cumplieron dos décadas del debut homónimo de The Stone Roses, un clásico que encarnó como ningún otro el espíritu de la era del acid house en la floreciente Manchester. Once magníficas canciones que definieron gran parte de lo que saldría musicalmente de la isla durante los’90, pero cargan con el estigma de ser casi el único registro de una banda que no logró superar sus rencillas internas. A continuación, nuestro colaborador Andrés Panes revisa el legado de los ingleses en esta columna.

Cualquiera que haya ido a una protesta, sabe que las frutas cítricas son excelentes aliadas a la hora de capear el efecto de las bombas lacrimógenas. Más que un capricho estético -o un mero adorno- los limones en la portada del debut de The Stone Roses representaban el hastío de una generación que había pasado su adolescencia bajo el yugo del thatcherismo, con su ímpetu juvenil ahogado en un mar de abulia. Pero los ’80 se extinguían y, con ello, también el mandato de la Dama de Hierro. Aunque los conservadores seguirían en el poder, Inglaterra emanaba cierto hálito de cambio. La aparición de unos portavoces resultaba urgente; no se necesitaban revolucionarios, pero sí reformistas, capaces de deconstruir los códigos existentes y establecer símbolos propios.

Desde el primer impacto visual, el de su carátula, la ópera prima de los mancunianos declamaba la fundación de otro orden. Diseñado por John Squire, guitarrista del grupo, el frontis del álbum tenía una primera mano de pintura sicodélica, con un zarpazo de los colores de la bandera británica encima. Un mensaje directo al país, proveniente de una banda que -desde el momento de la grabación- confiaba tener las canciones que musicalizarían un segundo aire para el rock inglés. Todo calzaba a la perfección: su ciudad de origen, la variedad en la despensa de inspiraciones, el narcótico latido de sus canciones y hasta el peinado de sus integrantes. Cada objeto del conjunto configuraba la buena nueva de que nada volvería a ser igual, porque cuatro veinteañeros hicieron posesión de una exquisita herencia y la habían devuelto convertida en la última hazaña de una década que ansiaba reivindicarse.

¿Por qué ellos y no otros? En 1987, Primal Scream emergió con Sonic Flower Groove, una placa en la que se reconocían varios de los sortilegios con los que The Stone Roses hechizarían al planeta. Tenía ensoñaciones pop y sicodelia por doquier, además de una frescura incontestable, pero no logró posicionar a los escoceses en la historia. Los caprichos del tiempo les jugaron en contra. Dos años después, la eclosión del house y el fenómeno Madchester propiciaban el escenario perfecto para que Ian Brown, Mani, Reni y John Squire cambiaran a su antojo las reglas del juego. Su fortuna era merecida; durante sesiones de trasnoche (de siete de la tarde a siete de la mañana) y colosales ingestas de marihuana, habían dado a luz al disco perfecto en el lugar y la hora precisos.

VIDEO: The Stone Roses – “I wanna be adored” (en vivo)
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El manoseado concepto de “banda sonora para una época” encontró su definición por antonomasia en el debut de este grupo que, para coronar sus ventajas, contaba con una formación rebosante de mística. Brown era un frontman dueño de la situación, arrogante, magnético y entrañable; Squire, un virtuoso de la guitarra cuya escuela fluctuaba entre Hendrix y Marr; Mani tenía tanto groove como un negro y siempre se caracterizó por su carácter amable (era el favorito de los periodistas); y Reni aportaba sus infinitos dotes rítmicos, que resultaron imprescindibles en la conjugación de rock con música de baile. Oro puro. “El pasado es tuyo, pero el futuro es mío”, clamaban en “She bangs the drums”. La celebrada frase no podía ser más profética. Aunque su esplendor fue breve, el legado del cuarteto sentó las bases del britpop y dictó las leyes sobre cómo debían comportarse las bandas inglesas.

Producido por John Leckie (quien había trabajado para Lennon y McCartney, -por separado- además de XTC y The Fall, entre otros), el debut de The Stone Roses fue una anomalía para el indie, que por primera vez tenía entre sus filas a un exponente tan deseoso de masividad. La obra era el encuentro con el desencuentro; la hija del desdén hacia la inventiva y de un exuberante perfeccionismo, el mismo que luego terminaría jugando un rol importante en su temprana disolución. En pocas palabras, el clímax de un estilo que llevaba cinco arduos años siendo pulido y de la vida creativa de quienes lo crearon. El homónimo elepé se convirtió en la clase de disco del que es imposible hablar sin caer en clichés, y lo hizo a través de un mensaje humanista, proletario y post-adolescente. Un repertorio que no sabía de limitaciones, en el que cualquier estado emocional se encontraba a su alcance. Con la misma facilidad, sonaban vulnerables en “I wanna be adored”, deslumbrados en “She bangs the drums” e invencibles en “I am the resurrection”. Canciones que jamás perdían un ápice de altura, ni siquiera reproducidas en reversa, como ocurría con “Don’t stop”, que usaba la pista instrumental invertida de “Waterfall” (un truco del manual de The Beatles, que utilizaban desde que Peter Hook les produjo “Elephant stone” y que luego repitieron en el single de la estremecedora “Made of stone”).

Dos agitadas décadas han transcurrido desde la edición de este álbum, considerado por muchos como el mejor de los ’80 -e, incluso, el mejor debut de la historia-, y nadie ha podido superar al mito de The Stone Roses. Ian Brown es mencionado en las oraciones de miles de vocalistas, con su nombre reemplazando al de Dios en el Padrenuestro, mientras rezan para apegarse a su imagen y semejanza. Los cuatro de Manchester lo hicieron todo, sin temor a nada. Desafiaron al poder de la prensa musical británica, que sólo le brindó una tibia recepción al elepé, y mancomunaron los rasgos que debe tener una banda para convertirse en el paradigma de su época. Un hito generacional de infinitos efluvios, cuyas reminiscencias directas todavía no conocen equivalente, porque continúa siendo la última actualización del manual del pop clásico y los años le siguen dando la razón. El tiempo nunca se equivoca.

VIDEO: The Stone Roses – “Waterfall” (en vivo)

Comentarios ///////////////////////////////////////////////////

  1. JAC says:

    Excelente disco…

  2. Ricardo says:

    Muy atinada la mención del enorme Sonic Flower Groove de Primal Scream. Buena Reseña.

  3. marcelo says:

    increíble disco debut. nada más que decir.

  4. Jaime Varela says:

    ufff discazo…todos los temas son geniales

  5. Sally says:

    Dentro del top5 ever. Nunca me cansaré de oír Made Of Stone.

  6. alexander says:

    Con el Queen is Dead, Doolittle, Disintegration y el 16 Lovers Lane son los mejores 5 discos de los 80′s.

  7. stone says:

    Alex, Y Daydreamnation?

  8. r says:

    con todo respeto: “el tiempo nunca se equivoca” es de lo más estúpido que he escuchado y leìdo en un buen tiempo.

  9. alexander says:

    Daydream Nation….hmmmm, en todo caso el Sister, y mas imprescindible aun el Let it be de Replacements que tambien entra en una lista de mejores discos no solo de los 80′s sino de toda la historia de la musica.

  10. CHARLIE BROWN. says:

    El mejor disco para cerrar aquella década sin duda, y uno de los mejores debuts de la historia de la música. De los ochenta entra en el top 3, junto con el “Meat is murder” y “Doolitle”.

    En fin, tremendo disco…

  11. pedro aguilera says:

    buen comentario que cae en cliches , que es eso de padre nuestro, los stone son imprecindibles en un catalogo musical , pero su legado y consagracion fue en los 90 con todo el brit pop, en los 80 hay buenos discos como olvidar el sello creation con jesus y my bloody , spacemen 3 o quizas el inigualable computer world de los kraftwerk, entre doolitle o surfer rosa, ¿ cual es mejor ? yo no lo tengo claro aun,en fin , lo de los mejores discos se los dejo a la gente que escucha mucha musica, no olviden nunca que cuando hacen encuestas en inglaterra de las mejores bandas de rock o mejor cancion de todos los tiempos, aparece oasis, entonces de que estamos hablando, las mejores bandas o discos van de la mano con ser poco masivos y el tiempo se encarga de darles su merecido respeto

  12. Boris Orellana says:

    xcelente disco q nos marco a muchos, tambien estos chicos tuvieron la capacidad de reinventarse, porq sus trabajos pre debut eran una bandai mas del monton, pero con el debut la hicieron.

  13. [...] recuperan espacio en sus actuaciones. La banda, mientras, entonará aquella frase de los Stone Roses que afirmaba que “el pasado es tuyo pero el futuro es mío”. Aquí estaremos para [...]

  14. Peyote says:

    I wanna be adored es un sueño de belleza pop

  15. [...] compiles 30 Spanish songs of the 2000. The weather is not wrong if we speak about Stone Roses, as Super 45. That thing about Bad Lieutenant and Bernard Sumner: is it good or bad? In Soyuz they search two [...]

  16. daybreak says:

    Uno de los mejores debut, a la par de grandes discos, cómo de la velvet, jesus and mary chain, galaxie 500, pixies, oasis, etc.

  17. [...] ????? ?? ?????????, ???? ?? ??????? ? ????? ?????, ??? ????? 45. ?? ? ??? ?????????? ? ?????? ??????: ?? ??????? ??? [...]

  18. [...] les 30 chansons espagnoles de 2000. Le temps ne se trompe pas si nous parlons de Stone Roses, comme Super 45. Lo de Bad Lieutenant et Bernard Sumner : est-il bon ou mauvais ? Dans Soyuz ils cherchent les [...]

  19. [...] des Jahres 2000 zusammen. Die Zeit irrt sich nicht, wenn wir von Stone Roses sprechen, im Maße wie Super 45. Lo De Bad Lieutenant und Bernard Sumner: ist er gut oder schlecht? In Soyuz suchen sie zwei [...]

  20. [...] El tiempo no se equivoca si hablamos de Stone Roses, según Super 45. [...]

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