Antony and the Johnsons – The Crying Light (Secretly Canadian)
Antony Hegarty es un personaje difícil de abordar. Su infinito carisma hace que hablar sobre él se convierta en una tarea tan afanosa como no caer en inmediatos elogios hacia su obra. Y es que I Am a Bird Now (05), no fue sólo un lapsus de brillantez, sino el último eslabón de una epopeya en búsqueda de la excelencia, emprendida por un tipo confiado en poder encontrarla. En The Crying Light se intuyen grandes aspiraciones y una insaciable apetencia de perfección, por más que se traten de cubrir con un velo de minimalismo y austeridad.
Este no es un disco para amantes de lo inesperado. La crítica fácil sería encasillarlo como la cansina repetición de un chiste viejo y gastado, pero adoptar esa postura supone olvidar un rasgo sustancial: en un panorama infestado de clones, Antony and the Johnsons se erige como una apuesta genuina y dueña de un sello cada vez más característico. Una impronta que necesita ser depurada, en vista de los magníficos resultados que es capaz de obtener.
Eso explica que la espesa voz de Hegarty continúe cantando con doliente aflicción y que “Another world” tenga claros resabios de “Hope there’s someone”. No es autoplagio, es la convicción de quien cree hacer lo correcto y se mantiene firme en su postura. Hay tanta certidumbre en The Crying Light que los invitados se tornan prescindibles y sólo la colaboración de Nico Muhly (Björk, Bonnie “Prince” Billy) en los arreglos de cuerdas cobra verdadera relevancia. Su aporte intensifica el dramatismo que el extravagante protagonista de esta placa busca sin claudicar.
Por segunda vez consecutiva, la firma de Antony and the Johnsons figura en un álbum cuya calidad se condice con su exigencia. Canciones como “Aeon”, “Kiss my name” y “Everglade” pueden ser disfrutadas por separado, pero su abrumadora belleza demanda que sean degustadas en bloque, para no sucumbir ante la avalancha emocional que implican. Éste no es sólo un disco, es también la buena noticia de saber que hay un genio que camina en una calle asfaltada por él mismo. Y sin mirar hacia los lados.
MP3: Antony and the Johnsons – “Kiss my name”
VIDEO: Antony and the Johnsons – “Epilepsy is dancing”
http://www.vimeo.com/4566404



















mm
18.05.09 | 10:41 am
Está mal usado el término “lapsus”, porque implicaría que fue un error o un accidente haber hecho algo brillante para Anthony. Me da igual, no me resulta tan talentoso, pese a las alabanzas de sus famosos amigos, la gente cool y quien sea. Y mucho menos un genio, otro término que ha perdido completamente su significado.
Jorge Rubio
18.05.09 | 1:02 pm
Interesante visión de esta obra. A mi parecer, los personajes sobrevalorados a veces son verdaderos hallazgos, sobretodo cuando se mueren y nos dejan su legado. No es gratuito llegar y tildar a alguien de genio. Debe ser por algo. Ahora, el análisis de palabras instruido por el usuario anterior es algo que encuentro de verdad, demás. AUnque lo felicito por su buen vocabulario.
César Dubó
18.05.09 | 1:24 pm
aunque en rigor, si se puede ser brillante por error