Tom Waits – Orphans: Brawlers, Bawlers and Bastards (Anti)

15.01.2007 | Escrito por Enrique Moraga

Lo que comenzó como una compilación de descartes, caras B, composiciones para películas y rarezas, terminó siendo un compendio de más de 50 canciones ordenadas en tres discos. Con una presentación de lujo, Orphans: Brawlers, Bawlers and Bastards, es mucho más que un recorrido a través de la obra de Tom Waits, ya que añade treinta composiciones nuevas a su trabajo publicado. A sus 57 años, Tom Waits, sigue aventurándose en empresas mayores donde dirige y hace lo que quiere (el visionario Real Gone (2004) es prueba de esto) y Orphans, es otro viaje alucinante y único a través de la poesia sucia y rural de Estados Unidos y las raíces musicales más profundas de su canción.
En Brawlers, asistimos al lado más salvaje del recorrido. Entre la electricidad que recuerda los cortes más álgidos de Bone Machine (1992) y el blues delirante y sicótico de Rain Dogs (1985), encontramos canciones como ‘Fish in the jailhouse’, ‘Lowdown’ o el espectacular comienzo con ‘Lie to me’ donde Waits es puro blues intoxicado, que no da tiempo para respirar o para contestar golpes tan certeros. Bawlers, en cambio, rescata desde el piano, al cantante nocturno (el de Small Change (1976) y Blue Valentine (1978)) y, mientras el piano sigue bebiendo, Waits se saca del bolsillo canciones del tamaño de ‘You can never hold back spring’, ‘World keeps turning’ o miniaturas de belleza turbia como ‘Shiny things’. Bastards, cierra la trilogía con hallazgos de diferente índole, mezclando estilos y regurgitándolos en un disco destinado a encerrar el lado más anárquico del personaje. Entre medio, covers irreconocibles de The Ramones y Daniel Johnston (impresionante la revisión de ‘King Kong’), colaboraciones múltiples (desde habituales como Marc Ribot, hasta Mark Linkous) y apropiaciones de música tradicional (‘Lord I’ve been Changed’ suena entre cadenas y en tono de súplica ferviente)
En Orphans, se mezcla spoken word, rumba, swing, blues, rock n’ roll y música de salón; todo esto filtrado por la garganta de Waits. Están las canciones secundadas por pianos cansados y borrachos, ruegos en tono gospel, electricidad rural y el murmullo de la ciudad en el discurso beat. Este disco es un viaje emocionante y extenso al corazón de la tormenta. Tom Waits junto a su compañera y esposa Kathleen Brennan más un centenar de músicos, han dado vida a estos huérfanos que se defienden sin ningún tipo de ayuda. Orphans: Brawlers, Bawlers and Bastards es una delicia para cualquier seguidor y, para el resto, una bienvenida feroz al universo de uno de los compositores más coherentes y complejos de estos últimos años. Prueba absoluta de otros tiempos, Tom Waits, despoja sus canciones de efectismos desnudándolas hasta los huesos y llevándolas a sitios limítrofes donde habitan los fantasmas de Screamin’ Jay Hawkins, Captain Beefheart y Jack Kerouac en el caos más perfecto.






Aún no he escuchado este disco, pero de seguro será otra maravilla de Waits. No se puede esperar menos de alguien que escriba una canción como “Invitation to Blues”
es un disco muy intenso y entretenido.
[...] última aventura en estudio de Waits fue Orphans: brawlers, bawlers and bastards (Anti, 2006), donde su cancionero de bar se expandió con géneros como el swing y el spoken [...]